Hay algo inmediato en la música en directo que me fascina, especialmente en el pop y en el rock. Es algo terrenal, como muy primario, una energía que tienen los tambores y las guitarras eléctricas que te traslada a otro lugar.
El pasado sábado estuve tocando en el Boina fest de Arenillas, Soria, con La Fantástica Banda. Como somos muy formales, llegamos una hora antes de la cita según la hoja de ruta, prevenidos para hacer prueba de sonido a las 18:00h y comenzar a las 18:30h de la tarde, horario familiar.
La cuestión es que cuando llegamos aún estaba probando la última banda que iba a tocar de madrugada, (las pruebas de sonido se hacen de “atrás adelante”, el primero que toca en el festival -nosotros-, prueba el último y viceversa). La cosa se alargó por problemas técnicos y nos vimos a las 20:00h sin que los técnicos fueran capaces de sacarle sonido al equipo. La desesperación fue en aumento y la búsqueda de soluciones continua y sin éxito. El pobre organizador estaba desesperado, los técnicos con toda su buena voluntad también.
Dos días antes habíamos tocado en la Biblioteca Marcos Ana de San Sebastián de los Reyes con nuestro propio equipo de sonido y lo había dejado en el maletero del coche “por si acaso”. Algo me decía que era bueno llevarlo de gira. Y lo fue. A las 20:30h, y para no demorar más el comienzo del festival, le propusimos al organizador montar nuestro propio equipo en una plaza aledaña, al lado de la casa de la Sagrario -que estaba encantada, por cierto-, y dar nuestro concierto para todo el público que se iba acumulando en la plaza del pueblo. Desde luego, es un equipo de sonido humilde pero de calidad y con más que suficiente potencia para hacer bailar al personal. Dos altavoces sobre sus pies y una mesa de mezclas de 8 canales.. Montamos también un kit sencillo de batería con un timbal base, una caja y un charles, y nuestro baterista hizo magia con él.
El concierto fue un éxito. Sin monitaraje, sin in ears, sin bases, sin pistas. Todo tocado con energía y cantado con fuerza en intención. Soy deudor de la música de los 60, sí, pero pasada por el ’77. Esa inmediatez, ese do it yourself me fascina. Lo pasamos en grande. Siempre digo que todos mis proyectos musicales se pueden interpretar en cualquier sitio, incluso en el cuarto de la escoba. Y no miento. Viva la sencillez, viva la vieja escuela.
RTVE grabó parte del concierto para emitirlo en un resumen junto al resto del festival. Se emitirá en otoño, ¡no os lo perdáis!
